Fiesta de la Candelaria en Ocotepec

En las festividades que se celebran  hoy en México están las personas que hacen que estas tradiciones sigan existiendo porque creen en ellas, las viven  y las llevan a cabo y por otro lado, están  las personas que se interesan en ellas pero que no tiene tal vez la costumbre,  la fé o la dedicación para experimentarlas en carne propia. Yo soy una de esas personas.
Me gusta estar en el corazón de las celebraciones, no es una casualidad si venimos a instalarnos en el mero centro del poblado de Ocotepec, al norte de Cuernavaca.

Aquí, las celebraciones son el pan de cada día. Entre las celebraciones digamos oficiales que se llevan a cabo rigurosamente todos los años y las celebraciones pasajeras como bautizos, quince años, bodas y funerales, estamos siempre envueltos en un ambiente festivo en el que la música es uno de los actores principales.

El día 2 de febrero tenemos una doble celebración.  La Fiesta de la Purificación de la Virgen María,  de la que tenemos el primer testimonio en el siglo IV en Jerusalén. Esta fiesta recuerda el episodio en el que María de acuerdo con la Ley, se presenta en el templo 40 días después del nacimiento de Jesús para cumplir el rito de purificación y para ofrecer a su primogénito.

José y María presentaron a Jesús al Templo de Jerusalén, llevando como ofrenda dos palomas blancas. Ahí encontraron al anciano Siméon quien tomó en brazos a Jesús diciéndole que él era la luz que nos iluminaría.
De esa luz viene el nombre de la fiesta de las Candelas o de la Candelaria.

El día de la celebración las personas visten a su niño Jesús para llevarlo a presentar al templo. A algunos los llevan sentados en un trono de madera, otros van en una canastita o un bambineto, otros más van en los brazos de las mujeres y hombres acomodados como si fueran de carne y hueso.

En el barrio de la Candelaria de Ocotepec, la Virgen es trasladada de su capilla a la Iglesia para estar presente en todos los momentos de la celebración. Sale en una plataforma cargada por varias personas, la procesión va avanzando animada por la música de banda. Cada año cambia el color y el estilo de su vestido.

La vestimenta de los niños es un fenómeno que se ha ido modificando con el tiempo y con la ayuda de otros factores como una gran oferta de ropa y de trajes. Al acercarse la fecha, empiezan a instalarse los puestos de ropa... “Se visten niños Dios” circulan catálogos en los que se ven al niño Jesús posar un traje de Pontífice, de San Judas Tadeo, de San Martín Caballero, de San Juan Diego o hasta de futbolista o de chinelo. Según la celebración es un niño el que se presenta y es el niño Jesús, no cualquiera de esos personajes en los que lo disfrazan.

Es curioso notar estos cambios que van sufriendo las tradiciones, la razón de ser y el significado se van perdiendo y acaba siendo una mezcla algo confusa para todos pero que seguirá su camino, evolucionando al ir respondiendo a las necesidades de los creyentes.